lunes, 26 de diciembre de 2016

Lena

Todos los días se levantaba con mucho ánimo a hacer la publicidad para su causa.  Enseñaba en una ciudad medio antigua y medio moderna,  las técnicas necesarias para la eterna juventud. 
  - Hay que tener una pareja estable para crear el verdadero amor,  no hay que apasionarse en la cópula,  esta debe ser como un oficio sagrado.
Samuel,  había dejado atrás su esposa por buscar el amor puro,  lejos de allí pasaba aire al ver la belleza de las mujeres de esta ciudad.  Un día encontró la que le había de quitar el sueño.  Hizo todo el esfuerzo por qué fuera a su charla,  se alegró mucho de que sólo estuviera ella y otra anciana que abandonó rápido el recinto,  su mirada lo hacía vivir,  encontraba una luz,  un fuego,  una historia completa.
  - Tienes preguntas?
  - Estoy muy interesada en ese tipo de sexo,  nunca había escuchado algo tan afín a lo que en el fondo buscaba.
Su nombre es Lena,  tiene 28 años,  universitaria,  especialista en persuasión,  ha vivido con dos hombres ninguno le ha funcionado porque se compadece de sus amigos que necesitan afecto y le da algunos abrazos y besitos que para ella son naturales y una obra de misericordia para el necesitado. 
  - Te interesa? Es. Cierto lo que dices?
  - Si precisamente ayer soñé que hoy encontraba el camino,  el real camino.  Yo subía por unas escaleras de piedra.
  - Oh,  no lo puedo creer.  Tengo que decirte que yo también tuve una experiencia en la veía que una persona que me decía lo que me estas diciendo.  Soñé que tenia la misión de enseñarle los misterios del sexo,  para construir algo real.
De allí salieron a cenar,  se dijeron muchas cosas,  los ojos de Lena lo persuadian de que no mirará el tiempo,  se hizo tarde en el camino hasta su casa,  ella le dijo :
  - Es muy tarde,  quédate,  tengo miedo de que te pase algo a esta hora,  quédate y prometo no perturbar tu sueño.
Así fue como a los diez minutos,  los dos se encontraron con su humanidad más simple y básica : el instinto.  Así que no hubo barrera para que se perturbaran el sueño y las pieles que guardaban su sangre,  sus emociones y sus recuerdos,  la esposa lejana y la sensación de vacío de Lena que la llevaba  a buscar afuera lo que su alma herida buscaba.
Al otro día Samuel tuvo una sensación de culpa, de remordimiento intenso:
  - Eres una serpiente del abismo,  has aprovechado de mi buena intención de enseñarte el camino y así me pagas.
  - De que hablas,  yo pensé que me amabas.
  - El amor esta en las obras y no en los besos ni en las palabras,  no te amo porque no he hecho alguna obra por ti.  Espero no volver a verte.
En ese momento Lena lloró y su sensación de vacío aumentó.
Los dos repitieron la acción con diferentes grupos,  con diferentes cuerpos.  Un día se encontraron  luego de muertos. 
  - Samuel,  porqué despreció a Lena,  porque anduvo de cama en cama?
  - No sabía señor,  pensé que todas al igual que ella eran serpientes del abismo.
  - Samuel ud estaba en la tierra, las serpientes del abismo están detrás tuyo.
Y Samuel las vio,  en otras existencias no olvidará esta impresión.
  - Lena,  porque dejó ir a Samuel,  ud sabía en su corazón que tenia que intentarlo tres veces.
  - Pensé que estaba loco,  me sentí despreciada.
Ahora Samuel y Lena son dos gatos que estan en una finca grande y tienen que compartir todo,  hasta los ratones.

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